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Hijos del silencio

¿Por qué insistir tanto en el silencio?
Preguntó susurrando, mientras luchaba para no dormirse.
¿Por qué insistes en quedar mudo, si tienes tanto para decir?
El viento sopla y puedes escucharlo
Mete la cabeza en el mar y escucha como quiere meterse en tus oídos
Las nubes hacen sonar una canción que bien podrías escribir tú.
Cierra los ojos en esta habitación oscura
Ni la falta de luz es muda ¿Oyes tus huesos crujir?
Podría hacer hablar a una polilla,
un vocabulario lleno de haches,
donde se quejara de dolor cada vez que rebota contra la ventana.
Podría dormir ahora mismo, dijo, anestesiar-me y despertar con los labios atados
La anestesia te hace descreer de la eternidad
algo tan vulgar.
¿Por qué insistes tanto en algo que no puedes tener?
¿No sientes el vacío creciendo en tus costillas?
Ramificándose por todo tu cuerpo.

Insisto en el silencio para evitar pensar,
Insisto en la mente callada, sin vida,
sin la necesidad de planear mi resurrección.
Insisto en el silencio de la eternidad, en las palabras sin lenguaje.
En un tiempo sin pasado, presente o futuro.
Insisto en aquellas palabras que valen más que el silencio.
¡Que alguien las pronuncie por mí!
Vamos a dormir, dijo, no luchemos contra nuestros sueños.

Aún te oigo parpadear
¿Por qué insistes tanto en callar tu mente y esconderte?
No hay amenaza más peligrosa que refugiarte en el silencio,
peor estrategia que callar y no escuchar.
Mira a los hijos del silencio, saben que es imposible,
se esconden en el bullicio.
¿Por qué insistes?

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