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El día que una bestia se postró sobre su barriga

Estuve siete días dormido y desperté en la panza de la bestia,
estuve nadando con jugos gástricos y piel corrugada,
llegué caminando, atravesando tiendas y estacionamientos,
atravesé el portal y me subí a su garganta.

Podría escribirte algunas canciones, pero todo es oscuro,
los ronquidos de la bestia hacen vibrar estas paredes
y mientras saboreo la libertad,
la bestia se despierta y nos sacudimos en sus entrañas.

No me escondo, si eso supones,
caminé a plena luz del día hasta sus fauces,
te saludé antes de enredarme en su lengua,
conversamos un rato y nos reímos
el día más realista de mi vida.

No me escondo, si eso quieres suponer,
hay tanta dualidad en mis discursos últimamente,
que las pal abras se parten en dos,
hay tantos artistas muertos que no entiendo,
no me juzgas por perder el tiempo,
sobrevivir es perder el tiempo.

La bestia no despierta, el mal está hecho,
Todo lo que puedo ser es lo que será,
todo lo que deba ser es lo que será,
Sobrevivir es perder el tiempo,
sobrevivir, como lo hace la bestia, postrada sobre su barriga. 




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canciones verdes como las hojas de este árbol,
canciones de amor y de muerte.
Y que todos miraran.

(El tipo que nos recordó por esa frase
en la que íbamos a morir...fue el mismo tipo que no quiso subir al árbol.)

Ella solo puede hablar del pasado,
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