Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2017

Cuando Anibal aprendió a tocar la guitarra

No hay tiempo
las ramas de la enredadera se secaron.
No hay tiempo
para que empecemos a morir de amor.
El cielo nos vigila
No volveremos a estar solos.
Nos besaremos por largo tiempo,
nos extrañaremos mientras nuestras sombras se encandilan con la penumbra.

A todas ellas las conocimos en un retiro,
había llovido ese día y la leña estaba mojada.
Nos abrigamos con la piel de un traidor
y mientras soplábamos nuestra sopa
de las montañas bajaban cantaros secos.

No hay tiempo
la tierra se volvió a secar.
No hay tiempo
para que empecemos a vivir las mentiras de este mundo.
El cielo nos vigila
Volveremos solos y derrotados
Nos llenaremos de recuerdos amargos,
nos beberemos todo el vino que derraman las bestias en la penumbra.

A todos ellos los conocimos en casa de Diego,
las paredes tenían humedad y el piso era de arena,
en la sala principal un sauce buscaba romper el techo de concreto.
Nos sentamos cerca,
nos destapamos el pecho mientras Anibal cantaba una canción.
Comimos nuestras lagrimas

Cielos eléctricos

Ella estaba hablando del pasado,
del pasado que sus padres quisieron para ella.
Nosotros estábamos sentados en el muro
nos pasábamos la botella mientras mirábamos la calle vacía.
No necesitábamos ni más ni menos amor,
apenas imaginarnos nuestra propia moral.

Recuerdo que quisimos subir a un árbol para ver estrellas,
era todo lo que necesitábamos,
ver las estrellas y aprender a cantar canciones oscuras,
canciones verdes como las hojas de este árbol,
canciones de amor y de muerte.
Y que todos miraran.

(El tipo que nos recordó por esa frase
en la que íbamos a morir...fue el mismo tipo que no quiso subir al árbol.)

Ella solo puede hablar del pasado,
de su vida y los problemas de otros.
Nosotros estamos tratando de evitar a nuestros padres,
somos hombres y mujeres del presente.
Subiremos a los árboles y traeremos hijos mejores que nuestros padres.
Subiremos tan alto que el cielo nos condenará al encierro,
al igual que los pájaros azules y sus ingeniosos silbidos.
Pero traeremos hijos de la…