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Terror B en el autocine

Gritos, sombras, bosques y un par de pechos desgarrados
la niebla susurra sobre el piso el nombre del peligro.
Un poco más de gritos, rubias, rubios e incrédulos,
idiotas confiados en su valentía.
Pasa tu vida tan lento, como un caracol trepando por la pared,
sin embargo nadie te alcanza.
Gritas, te escondes y miras atrás hasta la tortícolis,
pero solo hay susurro, ignorancia y miseria.
Nadie te alcanza
nadie quiere alcanzarte
aunque pienses que te siguen
nadie quiere alcanzarte.

En un película de terror B serías el primero en morir,
tu corazón dejaría de latir tan rápido,
cobrarías un sueldo de mierda por bañarte en tripas y sangre dulce.
El asesino te aplastaría en la frente un cuchillo retráctil,
escupirías un buche de agua azucarada,
caerías lentamente al piso mientras todos te miran,
te prestarían atención,
sentirían tu dolor, verían dentro de tus tripas de algodón y poliester.
FRENA, estás liquidado.
Duerme, cierra tus ojos hasta que el asesino salga de cuadro
y el director pida que corten.
Levántate como un Cristo fugaz, lávate la sangre y anda.
Sin esperar ser perseguido por los fantasmas del tiempo.

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